La tarea de educar a un hijo es una gran responsabilidad, y muchas veces no sabemos ni por dónde empezar. Como padres primerizos (o no primerizos), por lo general tenemos muchas dudas, nos agobiamos pensando en todo lo que tenemos que enseñar a nuestros hijos, o bien, todo lo contrario, pensamos que “ya habrá tiempo para que aprendan después, dejemos que disfruten el ser niños hoy”. El conocer los períodos sensitivos de nuestros hijos nos dará una pauta para poder tener un proyecto educativo lo más práctico e integral posible y de esta manera, poder formar a nuestros hijos en todas sus capacidades (físicas, intelectuales y de voluntad).
Pero, qué son los periodos sensitivos? Muchos son los expertos que han investigado el tema, pero de acuerdo al Dr. Fernando Corominas, son momentos oportunos del desarrollo, en el que todos los sentidos están predispuestos a llevar a cabo cierta función y se generan los aprendizajes de una manera natural.
En otras palabras, es el tiempo en el que el cerebro de nuestros hijos está listo y dispuesto para aprender determinado hábito o desarrollar cierto aprendizaje.Todas las acciones que integran la formación de una persona, tienen su momento oportuno del desarrollo, y hay distintos periodos sensitivos de acuerdo a la motricidad, a la inteligencia o al comportamiento .En esta sección nos enfocaremos en algunos de los periodos sensitivos que están latentes en la etapa de la crianza y el preescolar (0-6 años). Hay muchos más, estos son solo algunos:

En cuanto a su motricidad, debemos estimularles que gateen y caminen en la etapa apropiada. Además de ayudarles a desplazarse solitos, el gateo les ayuda a estimular el sentido del tacto, a ejercitar y perfeccionar la visión, y logra establecer el patrón cruzado y ayudarles en la coordinación ojo-mano, que utilizarán en la lectoescritura en un futuro. Y es importante no forzar el que caminen antes de tiempo pero si en su periodo sensitivo.
La etapa entre 3 y 5 años es idónea para fortalecer el equilibrio, a través de actividades tales como enseñarles a andar en bicicleta, a bailar, correr con obstáculos, etc.
De esta manera garantizas que de adulto pueda andar en bici ¡sin problema! En cuestión de hábitos, el ORDEN se desarrolla en los primeros cuatro o cinco años de la vida de un niño, incluso desde que es un bebé podemos empezar. Si conseguimos que durante este tiempo nuestro hijo establezca el hábito, tendremos un adulto ordenado por el resto de su vida.
Hay que aprovechar este tiempo para enseñarles algunos hábitos del orden siempre a su nivel, como por ejemplo enseñarles a guardar sus juguetes, la ropa sucia, lavarse los dientes, el orden en sus rutinas (alimentación, baño, juego, y sueño). Si en tu familia hay interés o devoción a las prácticas religiosas, y te gustaría transmitirlas a tus hijos, la mejor etapa para inculcarlas es de los dos a los 8 años, para que permanezcan de manera importante en su vida adulta.
Respecto a la adquisición de aprendizaje, en esta etapa podemos apoyarles exponiéndolos a experiencias musicales.
La música causará su mayor impacto de estimulación desde el embarazo hacia los 3 años, y les ayudará a su expresión verbal y corporal, a potencializar su memoria y concentración, al desarrollo del lenguaje, a ordenar sus pensamientos, en su aprendizaje de matemáticas. Si conseguimos que nuestros hijos se enamoren de la música en este período, tendrán un amor por la música para toda la vida fortaleciendo además su aprendizaje de otras áreas a través de la música. También podemos aprovechar este período para enseñarles otros idiomas, enseñarles lenguaje de señas, fortalecer el amor por la lectura (si les inculcamos interés por los libros en esta etapa, (3-8 años) tendremos lectores asiduos para toda la vida.
También es una buena etapa para ayudarles a potencializar su memoria a través de la música, de juegos de rompecabezas, y platicando con ellos de lo que hicieron en la escuela hoy, ayer, la semana pasada. Como papás, es muy importante estar atentos a los periodos sensitivos en los que se encuentran nuestros hijos, pues es como aprenderán hábitos casi “sin darse cuenta”. Si en estos cortos periodos de tiempo el niño no recibe la estimulación necesaria, quizá ciertas capacidades no puedan desarrollarse jamás, o el aprendizaje no sea tan natural y sencillo.
Sin embargo, si a alguno de nuestros hijos ya se le pasó el periodo sensitivo, no implica que ya no podamos desarrollarle cierto aprendizaje o hábito, pero si nos implicará un mayor esfuerzo y tal vez no logremos la misma excelencia, en los resultados o nos tome más tiempo , pero con persistencia y paciencia se logrará.
Por: Lic. Malena Villarreal de Abril






















