De entrada les diría que la guerra NO se vale y no se vale para ti mismo. ¿Para qué querrías desgastarte peleando contra algo o contra alguien?
¡No hay ahí absolutamente nada que ganar!
Cuando peleas pones tu atención y tu intención en cosas negativas afectando tu bienestar, tu tranquilidad y tu felicidad. Te aseguro que por más enojado o dolido que estés a final de cuentas lo que quieres es estar en paz. '
Recuerda que nunca debemos hablar ni tomar decisiones cuando estemos bajo enojo, tristeza, o cualquier sentimiento negativo porque podríamos lastimarnos mucho, también lastimar a alguien y lamentarnos después.
¡En el Amor NO todo se vale!
Se valen 1001 cosas positivas, claro. Se vale arriesgarse, romper esquemas, salir de lo convencional, ¡hasta parar a San Antonio de cabeza! Pero lo negativo no se vale…Siempre sacamos ese argumento cuando sabemos que estamos haciendo algo incorrecto y con eso nos justificamos.
Pensamos que por amar demasiado a alguien, estar en una relación, haber dedicado mucho tiempo o esfuerzo en ella tenemos derechos sobre esa persona. De alguna forma queremos cobrarnos lo que hemos invertido o el sufrimiento que nos hayan causado. Seguramente en ese punto nos sentimos muy insatisfechos y en algunos casos con cierto deseo de venganza, lo peor es que no nos damos cuenta de que estamos ahí y tomamos actitudes que sólo nos hacen sentir peor después.Trata de no reaccionar bajo impulso y detenerte a pensar la consecuencia de lo que quisieras hacer. También piensa en el tipo de relación que quieres tener, si eres persistente puede ser que logres tu objetivo pero de qué te serviría una relación así.
Por eso:
• No se vale querer cambiarla a tu conveniencia
• No se vale mentir para convencer y lograr un objetivo
• No se vale forzar las cosas
• No se vale espiar o buscar evidencia
• No se vale invadir el espacio o la intimidad de nadie
• No se vale limitar a tu pareja
• No se vale manipular
• No se vale controlar
En pocas palabras, no se vale algo que uno de los dos no quiera.
Las invito mejor a platicar, a saber qué es lo que quieren como personas y luego como pareja. A hablarse de frente y a entender que deben siempre ser uno sin dejar de ser dos.
Fuente: www.eldiariodelanena.com






















