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Miércoles 23 de Mayo de 2012 18:23

Este verano protege a tu hijo del sol

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¿Por qué es tan importante proteger su piel del sol?¿A qué edad puedo llevar a mi bebé a la playa? ¿Qué quiere decir IP o el índice UVA del etiquetado de un fotoprotector? ¿Debo proteger a mi hijo incluso en los días nublados o cuando estoy al aire libre? ¿Cómo debo hacerlo?

pag-26-02La educación frente al sol está cambiando. ¿No nos hemos sorprendido nunca cuando nuestro hijo nos pide el bañador y su crema para no quemarse? Las campañas de protección llegan a las escuelas y cada vez leemos más artículos que nos hablan de que el abuso del sol lo convierte a veces en nuestro enemigo. 

Es importante igualmente recordar los aspectos beneficiosos del sol sobre la salud de nuestro hijo y sobre nosotros mismos:

• Su acción antirraquítica (interviene en la formación de vitamina D).
• Fortalece las defensas.
• Favorece el buen humor ayudándonos a superar la depresión estacional.
• Mejora algunas enfermedades de la piel.

La piel tiene unos mecanismos de defensa naturales, algunos de ellos bastante conocidos, como la secreción del sudor o la formación de la melanina, responsable del bronceado. Así, cuando las radiaciones solares son intensas, las células reaccionan y se defienden formando la melanina que actúa de escudo frente al sol. Estos mecanismos de defensa naturales, aunque presentes en los niños, no funcionarán perfectamente hasta los 2-3 años. Además su piel es más fina y sensible que la de los adultos y se quema con más facilidad.  

Esta quemadura o eritema solar provoca un daño inmediato (la propia quemadura) y otro a largo plazo, pues sus efectos se acumulan originando en la edad adulta envejecimiento prematuro y enfermedades graves de la piel. De todo esto se deriva la importancia de proteger a nuestro hijo del sol.

Esta protección es necesaria:
• Cuando salgas de paseo en días de mucho calor, incluso en los días nublados si vas a la piscina o a la playa.
• Si vas a la montaña, ya que el riesgo de quemarse aumenta con la altura al existir menos atmósfera para absorber los rayos solares.
• Si vas a la nieve, en la arena de la playa, o en el agua del mar, ya que estos tres elementos reflejan los rayos solares y por lo tanto aumenta sus efectos negativos sobre la piel.

¿En qué consiste la fotoprotección?
La radiación solar que llega a la tierra está constituida por radiación visible, infrarroja y ultravioleta, ésta última se descompone en UV-A, UV-B y UV-C.  La radiación UV-A actúa sobre la melanina ya existente y su poder para causar quemadura es muy débil. La radiación UVB causa el eritema solar y desencadena la verdadera pigmentación de la piel (el bronceado). El otro tipo de radiación la UV-C, queda retenida en la capa de ozono.Los fotoprotectores son sustancias que incorporan en su composición una serie de filtros (físicos, químicos y biológicos) que evitan los daños de la radiación solar sobre la piel. Cuando compramos un fotoprotector debemos saber que el Factor de Protección Solar o IP nos da una idea de cuánto tiempo podemos permanecer al sol sin riesgo de quemarnos.

Un factor de protección de 30 multiplica por 30 la capacidad que tenemos cada uno de protegernos del sol. Por lo tanto debemos elegirlo en función del fototipo de nuestro hijo (el tipo de piel), pues las pieles claras se queman con mas facilidad que las oscuras. De todas maneras te aconsejamos IP altos (25,35, etc.). También te recomendamos que uses fotoprotectores pediátricos que incorporan filtros biológicos como la vitamina E y A. Estos filtros penetran dentro de la piel y permiten a las células defenderse mejor de la agresión solar, potenciando su sistema inmunitario.

En el etiquetado muchas veces aparece la frase "water-resistant o water proof". Se trata de un índice que refleja el comportamiento del fotoprotector resistente al agua: el primero nos dice que el fotoprotector no pierde su capacidad protectora después de 40 minutos de natación y el segundo cuando supera los 80 minutos. El Índice UVA nos indica la protección frente a la radiación ultravioleta.

¿A qué edad?
Si nuestro hijo tiene menos de un mes no debemos llevarlo ni a la piscina ni a la playa. Los bebés son muy sensibles a la temperatura exterior. Los lactantes tienen un deficiente mecanismo de adaptación al calor. Por eso, cuando las temperaturas sean extremas debemos evitar sacarlo de casa en las horas de máximo calor y mantenerlo en un lugar abierto y ventilado. Entre el segundo y el quinto mes, si decides llevarlo algun día a la playa, te recomiendo que lo hagas a última hora de la tarde. Siempre vestido con ropa clara, debajo de la sombrilla, y la cabeza cubierta con un gorrito. Evita las corrientes de aire y en todo caso coméntaselo a tu pediatra. A partir de los cinco o seis meses, si vamos a la playa o a la piscina debemos recordar:

• Usar la sombrilla, ropa seca y cubrir la cabeza de nuestro hijo con un gorrito.
• Aplicarle de forma generosa un protector solar adecuado, 30 minutos antes de la exposición sobre la piel limpia e hidratada. No nos olvidemos del dorso de manos y pies, cuello y orejas. Debemos renovar la aplicación de la crema cada dos horas siempre que el niño haya sudado o después del baño.
• Recordemos que no es conveniente exponer las cicatrices recientes al sol.
• Debemos proteger a nuestro hijo incluso en días nublados.
• Evitaremos las colonias o lociones que tengan alcohol y perfume.
• El niño debe ingerir abundantes líquidos para compensar las pérdidas que se producen en la respiración y transpiración. No nos olvidaremos de llevar agua o jugos de frutas.
• No es conveniente exponer los envases de la crema fotoprotectora al sol ni al calor. Desecharemos el envase abierto del año anterior.
• Después de la exposición solar, es importante que hidratemos bien la piel de nuestro hijo.

El golpe de calor
En ambientes muy cálidos (más de 30 ºC) y húmedos hay que tomar una serie de medidas extras para evitar el golpe de calor porque, aunque no es muy frecuente, supone un grave riesgo vital. Cuando la temperatura y la humedad son muy elevadas, los centros que regulan la temperatura del cuerpo son incapaces de eliminar el calor corporal.
Si la humedad es alta, el sudor no se evapora y nuestro cuerpo no se refrigera. Los síntomas del golpe de calor son irritabilidad, espasmos, calambres, deshidratación y pérdida de sales, sensación de abatimiento y sofocación, pudiendo llegar al desmayo y pérdida de conciencia. El cuerpo no puede transpirar más, la sudación está disminuída o ausente y la temperatura corporal puede llegar a los 41 ºC. Si esto ocurre debemos llamar al médico, quitarle la ropa, envolverlo en una toalla húmeda y aplicarle hielo para intentar bajarle la temperatura a 38.5 ºC mientras llega la ayuda médica.

La prevención es el mejor tratamiento para el golpe de calor:
• Si notamos que nuestro hijo tiene la piel seca o enrojecida, lo mojaremos.
• Permaneceremos en lugares abiertos y bien ventilados.
• Nunca dejaremos a un niño en un coche estacionado o en una tienda de campaña cuando le está dando el sol, pues en su interior se pueden alcanzar temperaturas muy elevadas.
• Le daremos jugos y agua abundante.
• Evitaremos salir fuera de casa en las horas más fuertes de calor, cuando los termómetros pasan de los 30 ºC.
• Mantendremos al bebé con ropa ligera en los días de mucho calor.

Es importante que desde la infancia nuestros hijos sean responsables frente al sol. Si les educamos correctamente y les ofrecemos la información necesaria recibirán todos los beneficios del sol y éste se convertirá en un amigo durante toda su vida.

Fuente: www.solohijos.com

 

Ultima modificacion el Sábado 26 de Mayo de 2012 19:48
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