Las consultas al pediatra son una forma de asegurarnos que nuestro hijo se está desarrollando adecuadamente y además nos ayudan a prevenir que se enferme o a detectar factores que lo provocarían.
Por ello, si tu bebé está a punto de nacer o ya lo tienes en brazos, checa la siguiente guía que te dirá cada cuándo lo debemos llevar a revisión y cómo debe ser una visita exitosa al médico.
Lo primero e ideal es que no lo lleves sólo cuando tenga fiebre, vómito, estreñimiento o no quiera comer, lo mejor es que visites el consultorio de forma periódica para que el doctor detecte cualquier anomalía a tiempo.
Hazlo tu aliado
Nadie mejor que él conoce las necesidades de salud de tu hijo y sabe cómo vigilar y orientar su bienestar, por ello es importante que tengas una comunicación clara con él para que tus dudas sean despejadas y los dos trabajen en conjunto por el bien de tu bebé.
Rutinas médicas
Es importante que respetes los intervalos de visitas indicados por el médico, en caso de que detecte alguna alteración en su salud, podrá actuar a tiempo antes de que se produzcan más complicaciones o secuelas.
• Durante su primer mes de vida, debes realizar dos visitas
• A partir de las cuatro semanas y hasta que cumpla su primer año, llévalo sin falta cada mes
• Del primero al segundo año, es recomendable que lo lleves cada tres meses.
• A partir de los dos años, visítalo cada seis meses y cuando cumpla tres, basta con que sea cada año, a menos que el pediatra indique otra cosa, si necesitara revisarlo antes.
En cada visita, el pediatra sigue la misma rutina de control básica:
1. Hará una revisión física completa para evaluar la relación entre peso y talla como indicador de su estado nutricional.
2. Medirá el perímetro de su cráneo y hará una revisión del tórax para escuchar su respiración y su corazón.
3. Explorará sus órganos internos con una simple palpación y también revisará sus huesos, especialmente la columna vertebral, con el fin de detectar cualquier desviación en el mejor momento para corregirlas.
4. Atenderá a sus movimientos y reflejos para evaluar la maduración del sistema nervioso, como el conocidísimo reflejo rotuliano o patalear cuando golpea con el martillo el tendón situado bajo la rodilla.
Tip: No olvides llevar a tu hijo con ropa cómoda y ligera que facilite la rutina de exploración.
La importancia del pediatra
Es la persona más indicada para determinar el momento en que tu bebé podrá introducir alimentos sólidos a su dieta y combinarlos con la leche materna o de fórmula. Y en cuanto a sus vacunas, nadie mejor que él para dar un seguimiento y ayudarte a controlar algunas molestias que vienen después de su aplicación, como son la fiebre y la hinchazón.
Conforme el niño crece, será capaz de reconocerlo y tenerle cada vez más confianza. Evita amenazarlo con llevarlo al doctor si se porta mal o hace un berrinche, pues lo único que lograrás es que le tenga miedo a la consulta y no coopere en la revisión de rutina.
Un buen pediatra debe escuchar con paciencia y comprensión las dudas e inquietudes de los padres, brindándoles en todo momento respuestas claras y descriptivas, en un lenguaje sencillo de entender.
Ten en cuenta que cada niño es único y necesita atención particular. Así que, aunque estés al tanto de los parámetros que debe seguir un bebé en su desarrollo, la mejor fuente de información sobre la salud de tu bebé sigue siendo su pediatra.
Fuente: www.bbmundo.com






















