Como mujeres, llevamos una vida llena de momentos en los que tenemos que decidir si hacemos una cosa u otra y analizar cual de las opciones nos llevará a tener el futuro que deseamos.
Por: Ana Paula y Karla
¿Eres una mujer que sabe tomar decisiones y que está segura de lo que quiere hacer a lo largo de su vida? ¿Tus actividades del día a día son actividades que te llevarán a obtener el futuro que deseas? ¿Son correctas tus decisiones?
Como mujeres, llevamos una vida llena de momentos en los que tenemos que decidir si hacemos una cosa u otra y analizar cual de las opciones nos llevará a tener el futuro que deseamos. Algunas de las decisiones que seguramente tuviste que tomar fueron: ¿Qué carrera voy a estudiar? ¿Le digo que sí a ese hombre que me pidió ser su pareja? Es momento de tener un hijo? ¿Sigo trabajando o me dedico en un 100% a mi familia? Es momento de tener el próximo hijo? Después del segundo hijo, ¿vuelvo a trabajar o sigo administrando mi casa? Estas pueden ser algunas de las preguntas que nos hemos hecho y algunas de ellas nos las haremos más de una vez.
Todos los seres humanos tomamos decisiones, desde que nacemos hasta que morimos, es una acción que a veces de manera inmediata e inconsciente todo el tiempo hacemos. Las decisiones que tomamos todos los días varían en el grado en que los resultados nos afectan y afectan al mundo que nos rodea. Una decisión sencilla puede ser que ruta voy a tomar para ir al trabajo, que ropa me voy a poner hoy o que quiero desayunar, pero algunas más complicadas pueden ser las que mencionamos antes.
Lo interesante es que el tiempo que nos lleva tomar una decisión no es lo que marca la diferencia en la efectividad de nuestras decisiones, sino nuestra disposición y conciencia a los resultados que estas generan. Es decir, a veces damos y damos vueltas a la decisión en si ¨trabajar o no trabajar¨, sin considerar si estamos preparadas para lo que implica el hacerlo o no hacerlo. Cualquier decisión conlleva una satisfacción-ganancia, pero también un sacrificio. La mayoría de las veces nos dejamos llevar por la ganancia, pocas veces hacemos conciencia de lo que sacrificaremos… después no estamos dispuestas a pagar ningún precio (pareciera que actualmente nadie está dispuesto a sacrificar, ¡lo queremos todo!
Un ejemplo sencillo es cuando tienes ganas de un pastel de chocolate, decides comértelo y en ese momento la decisión fue satisfactoria, pero al día siguiente te lamentas por las calorías extras y el ¨pecadito¨ que comiste. ¿Te vienen a la mente más ejemplos? Te invitamos a analizar las decisiones más importantes de tu vida o las últimas que has tomado y contesta: ¿Por qué te ha sido difícil o sencillo tomarlas? ¿Dónde te concentras, en tu capacidad para recibir la ganancia o en tu capacidad para asumir el sacrificio? ¿Tomas la decisión o has dejado que las circunstancias o las personas de tu entorno decidan por ti?
Todos tomamos decisiones, sin embargo algunos asumen esa facultad, siendo responsables y libres. Este ejercer la responsabilidad que tenemos con respecto a nuestras decisiones es el principio de un proceso de autoconocimiento y realización personal, de ser mujeres satisfechas y auténticas.
Sabemos que un proceso consciente de toma de decisión no puede existir en toda decisión del día, no podríamos (la respiración es un proceso automático), pero sí debe serlo de aquellas decisiones que impactan nuestra realidad, nuestro bienestar personal y familiar.
No existe una fórmula para la toma de decisiones, pero sí algunas cosas que pueden facilitarnos la conciencia y responsabilidad en la toma de decisiones:
• Considera que tus decisiones promuevan tu bienestar físico y emocional.
• Contacta con lo que necesitas y quieres, mantenlo presente y busca cubrir tus necesidades.
• Procura un ganar-ganar entre los que se vean implicados en tu decisión.
• Revisa la ganancia y el sacrificio que conllevan, confirma que tienes la capacidad y habilidades para administrar ambas.
• Siempre toma una decisión, no permitas que otros decidan por ti.
Paulo Coelho dice, ¨Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia.¨
De ésta manera entendemos que todos los días tenemos la oportunidad de tener lo que deseamos, de ser felices y de que el futuro que deseamos se convierta en un presente de todos los días. Somos libres de elegir lo que nos hace felices, de tomar decisiones correctas.
¨El mundo entero se aparta cuando ve pasar a un hombre que sabe a dónde va.¨ (Paulo Coelho), así mismo el mundo entero se conforta cuando una mujer decidida ¡asume su vida con responsabilidad!






















