Aunque el término se escuche medio grotesco Trash the Dress es realmente un estilo nuevo en la fotografía de bodas. Esta nueva forma de tomar fotos el día de o el día después de la boda busca capturar el contraste de dos elementos completamente fuera de lugar.
Por Fernanda Loaiza
Imágenes fotógrafo David Josue
El primero sería la novia con su vestido de boda y el segundo cualquier lugar fuera de lo común. Esta combinación da como resultado una fotografía impresionante y al mismo tiempo les regala a los novios momentos íntimos, inolvidables y sobre todo divertidos.
Cabe mencionar que sin duda el vestido de novia termina sucio, roto o completamente arruinado, ya que la naturaleza en todo su esplendor es el escenario principal para estas fotos. De esta forma la novia y su vestido terminan completamente sumergidos en el mar o en algún lago, escalando montañas o caminando sobre un campo de golf, todo para llegar al punto exacto donde mejor saldrá la foto. Entre mayor sea el contraste de estos dos elementos, mejor serán los resultados finales.
Esta manera de usar el vestido de novia es una alternativa bastante tentadora ya que el guardarlo en una caja, olvidado por años sin que nadie lo vuelva a usar no es muy alentador. Aun así, si buscas formar parte de esta nueva tendencia en la fotografía pero la idea de ensuciar o maltratar tu vestido de novia no te apetece, puedes optar por comprar un vestido adicional a muy bajo costo y usarlo exclusivamente para esta sesión fotográfica. Dentro de toda la formalidad que rodea una boda, Trash the Dress viene a romper esquemas y a darle un giro muy artístico a las tradicionales fotos de boda.






















